Coclé, 20 de febrero del 2026. – En la temporada de excavaciones del año 2026 en el sitio arqueológico El Caño, en el Distrito de Natá de los Caballeros, provincia de Coclé, se está culminando la excavación de una nueva tumba, denominada Tumba 3. Las excavaciones son financiadas por el Ministerio de Cultura de Panamá en colaboración con la Fundación El Caño. La tumba, de más de mil años de antigüedad, se suma a otros importantes hallazgos desarrollados en el sitio desde hace casi dos décadas.
El descubrimiento de la Tumba 3 constituye un acontecimiento de gran relevancia para la arqueología panameña y para el estudio de las sociedades prehispánicas del istmo centroamericano. El Caño se ha consolidado como uno de los cementerios prehispánicos más importantes de la región, asociado a las sociedades que habitaron las provincias centrales de Panamá entre los siglos VIII y XI d.C. La nueva tumba amplía el registro funerario conocido y aportará nueva información sobre la organización social, el poder político, las redes de intercambio y las prácticas rituales, entre otros aspectos.
La ministra de Cultura, María Eugenia Herrera, visitó la Tumba 3 y comentó que es muy importante dar el seguimiento a este estas excavaciones. “Estamos enfocados en sacar adelante el Museo de El Caño como un centro de investigación y educación para toda los panameños y visitantes interesados en nuestros orígenes y nuestra historia”.
Agregó que “estamos listos para decirle al mundo mucho más de nuestra riqueza cultural y ponderarla, primero sentirnos todos los panameños orgullosos de nuestra identidad, gracias a toda esta valiosa investigación que lleva adelante la Fundación El Caño junto al Ministerio de Cultura”.
La Tumba 3 fue inicialmente identificada durante los trabajos realizados en el sitio en el año 2009, cuando se detectó una alta concentración de materiales cerámicos y fragmentos metálicos. La excavación desarrollada en la presente temporada reveló una compleja estructura compuesta por ofrendas funerarias y un entierro múltiple, con un personaje principal acompañado por varios individuos y un abundante ajuar. El individuo central, dispuesto en posición extendida, está rodeado por una serie de objetos de prestigio que evidencian su alto estatus dentro de la jerarquía sociopolítica de su comunidad. Entre los materiales encontrados destacan ornamentos metálicos —pectorales, orejeras y brazaletes—, así como cerámicas finamente elaboradas, algunas de ellas con iconografía asociada a la tradición artística local.
La riqueza del ajuar funerario, particularmente sus objetos de metal, confirma que El Caño formó parte de un sistema regional de interacción que incluía otros centros contemporáneos, entre ellos, Sitio Conte. Las similitudes estilísticas y tecnológicas entre los objetos recuperados en ambos lugares refuerzan la hipótesis de que estas comunidades compartían una tradición cultural común y mantenían vínculos políticos y económicos estrechos. La nueva tumba aporta datos que serán fundamentales para reevaluar estas relaciones y comprender mejor la dinámica histórica regional durante el período de mayor desarrollo sociopolítico en la zona.
Esta excavación aportará información significativa sobre las prácticas rituales asociadas a la muerte. La disposición de los cuerpos, la selección específica de los objetos depositados y la organización espacial del conjunto reflejan un elaborado sistema de creencias. En este contexto, la muerte no representaba un final, sino una transición hacia otra esfera de existencia en la que el estatus social continuaba teniendo relevancia. El despliegue de riqueza material en el entierro del individuo principal puede interpretarse como una manifestación tangible de su poder y como un mecanismo de cohesión social que reforzaba la autoridad de la élite ante la comunidad.
En términos científicos, la Tumba 3 ofrece una oportunidad para revisar modelos teóricos sobre el surgimiento y consolidación de las jefaturas complejas en el istmo. La evidencia acumulada en El Caño sugiere la existencia de estructuras políticas centralizadas capaces de movilizar recursos, organizar ceremonias de gran escala y mantener redes de intercambio a larga distancia. La nueva tumba amplía la muestra disponible y permitirá evaluar con mayor precisión la variabilidad interna de estas prácticas funerarias, así como los posibles cambios a lo largo del tiempo.
Además, el hallazgo adquiere una dimensión patrimonial y educativa de gran importancia. El Caño se ha convertido en un referente para la puesta en valor del patrimonio arqueológico panameño. La Tumba 3 enriquecerá el discurso educativo y permitirá actualizar las narrativas sobre el pasado prehispánico, incorporando nuevos datos y perspectivas interpretativas. El impacto del hallazgo trasciende el ámbito académico. Para las comunidades actuales de la región, estos descubrimientos contribuyen a fortalecer la identidad cultural y el reconocimiento de un pasado ancestral sofisticado y dinámico. La difusión responsable y accesible de los resultados es parte fundamental del compromiso del proyecto, que busca acercar la ciencia a la sociedad y promover el respeto y la protección del patrimonio cultural.
En síntesis, el descubrimiento de la Tumba 3 reafirma la importancia de continuar invirtiendo en investigación arqueológica. Cada contexto excavado en El Caño no solo aporta piezas espectaculares, sino que construye conocimiento científico sólido sobre las sociedades que habitaron el territorio panameño hace más de mil años y fortalece nuestra identidad cultural. La nueva tumba representa un capítulo adicional en una historia que aún está lejos de completarse.































